Como Elegir una Cortina

Martes, 16 Septiembre   

Cuando se trata de elegir una cortina las opciones pueden ser muchas. Dar con el diseño indicado requiere tener una idea clara de las distintas variantes posibles: modelos, diseños, materiales y medidas.

Tener en cuenta también que la elección de una cortina, y no otra, puede torcer por completo la decoración y el aspecto general de una habitación.

El primer paso para la elección de una cortina será prever nuestro proyecto en términos de propósito y estética. Ante todo necesitamos definir qué factores formales nos demandan colocar una cortina; qué función o propósito práctico contempla nuestra elección, por ejemplo tapar o disminuir el paso de la luz, resguardar la privacidad, disimular un defecto, etc.
Además, no debe quedar afuera lo puramente estético, por ejemplo adaptarse a la ventana específica o estilo decorativo, dar continuidad a cierto diseño o color, crear efectos -ampliar o reducir visualmente una habitación o directamente la ventana-, etc.

Tipos de Cortinas

En la integración de las necesidades funcionales y estéticas podemos encontrar la clave para definir cual es la cortina ideal para nuestra elección -color, diseño, tipo y tamaño-. Ahora vamos a repasar las diferentes opciones para colgar cortinas:

Barrales

La opción más conocida y práctica sin duda son los barrales; fáciles de aplicar, decorativos y adaptables a cualquier tipo de ventana. La diversidad de materiales -madera, hierro, patinados en distintos colores, etc.- nos obliga a pensar seriamente en elegir la mejor opción que se adapte al estilo general de la habitación. Un barral de madera lustrada va muy bien con una decoración rústica, pero podría desentonar con un estilo demasiado moderno. Conocer estos condicionamientos son parte fundamental de la elección.

Otro aspecto de los barrales son los elementos complementarios: argollas, soportes y terminales. También hay que contemplar las diferentes opciones para ocultar o disimular el barral, por ejemplo detrás de un tapa rollos, aunque quedan muy bien visibles y hasta de mayor grosor para darle más protagonismo.

Acerca de los cabezales: se le llama así a la terminación superior de la cortina. Estos pueden ser fruncidos, planos, con triple o doble pellizco, con o sin tabla, etc. Desde allí sujetarnos las argollas o presillas que las mantendrán en el riel, aunque el cabezal puede incluir una serie de métodos más artesanales que reemplacen a las argollas o directamente las disfrace, por ejemplo tiritas de tela que hacen las veces de argollas.

Rieles

Las cortinas de rieles están compuestas por un riel y unas guías deslizantes en las que se sujeta la cortina por medio de pequeños ganchos. Hay dos clases de rieles, de plástico y de metal. Lógicamente los de metal son mucho más resistentes y aptos para todo tipo de cortinas. Los de plástico se reducen a cortinas livianas o medianamente livianas, pues no resisten demasiado peso. Este sistema de rieles es ideal cuando no contamos con suficiente espacio entre la ventana y el techo para colocar un barral.

Este sistema se completa con cuerdas o bastones para abrir o cerrar las cortinas, que van colocados en un lateral de la ventana o integrado a la cortina.

Tensores

Novedoso sistema de cable de acero al cual se sostendrá la tela de la cortina por medio de ganchos o argollas. Ante todo es muy práctico y fácil de adaptar a cualquier ventana, pero sólo para cortinas livianas y ambientes de estilo moderno e industrial. Por su diseño despojado se adapta mejor a cortinas simples, sin demasiado diseño, cabezales o volados.