Modelos para Todos los Gustos
Martes, 16 Septiembre 
Son las cortinas por excelencia y las que mejor se adaptan a la decoración tradicional. Normalmente se confeccionan con tejidos ligeros que dejan pasar la luz solar. Pueden colocarse solos o acompañados de caídas o cortinones laterales recogidos. Las telas con las que se confeccionan las caídas y los cortinones suelen ser más consistentes y llamativas.
Hay varios tipos de visillos, en función del acabado de la parte superior: fruncidos, con tablas, con pliegues, con tiras o con ollaos (agujeros). Para colgarlos, se pueden utilizar rieles o carriles sujetos al techo, o barras colocadas en la pared o en el techo. En ocasiones, el mecanismo de sujeción se oculta mediante un bandó —trozo de tela que cuelga desde el techo, por encima del visillo, y sirve también para tapar la caja de la persiana— o una galería —de madera, metal o tapizada, es una especie de caja que parte del techo y cubre la parte superior de la cortina en el frente y los laterales.
Este tipo de cortina está en auge y se adapta a todo tipo de ambientes. Es la solución perfecta para habitaciones pequeñas y techos bajos, ya que ocupa muy poco espacio. Si se elige en tejidos lisos de tonos neutros, aporta amplitud a la habitación. Consiste en una tela recta, sin pliegues, que cubre cada hoja de la ventana o todas a la vez y se recoge hacia arriba. Si va sujeto al techo, es importante que quede un hueco entre éste y la parte superior de la ventana, para poder abrirla cuando la tela esté recogida.
